10 de agosto | Hijos e Hijas de Dios | Elena G. de White

Reconciliados con Dios

«Si Dios nos declaró inocentes por medio de la muerte de Cristo, con mayor razón, gracias a Cristo, nos librará del castigo final. Si cuando todavía éramos sus enemigos, Dios hizo las paces con nosotros por medio de la muerte de su Hijo, con mayor razón nos salvará ahora que su Hijo vive, y que nosotros estamos en paz con Dios. Además, Dios nos ha hecho muy felices, pues ahora vivimos en paz con él por medio de nuestro Señor Jesucristo». Romanos 5: 9-11, TLA

LOS HIJOS Y LAS HIJAS DE DIOS han de ser de un carácter distinto al manifestado por muchos de ellos. Si aman a Jesús, tendrán ideas más profundas respecto al amor que se ha manifestado por la raza humana caída, que recibió la provisión de una ofrenda tan costosa para salvar a la humanidad. Nuestro Salvador pide la cooperación de cada hijo e hija de Adán que ha llegado a convertirse en hijo o hija de Dios. […] Nuestro Salvador declara que trajo del cielo el don de la vida eterna. Había de ser levantado en la cruz del Calvario para atraer a todos los a sí mismo. ¿Cómo trataremos entonces la herencia adquirida por Cristo? Debiera manifestársele ternura, aprecio, bondad, misericordia y amor. Entonces podremos trabajar para ayudar y beneficiar a los demás. Tenemos la exaltada compañía de los ángeles celestiales. Ellos cooperan con nosotros en la obra de iluminar a los encumbrados y a los humildes.
Habiendo emprendido la obra, la admirable obra de nuestra redención, Cristo decidió en el concilio con su Padre que no había de escatimarse nada, por más costoso que fuera. No había que ahorrar nada, por más alto que se lo estimara, para rescatar al pobre pecador. El daría todo el cielo para esta obra de salvación, a fin de restaurar la imagen moral de Dios en la especie humana. […]
Ser hijo de Dios significa ser uno con Cristo y ser una bendición para todos los que perecen en sus pecados. Hemos de comunicar a todo el mundo lo que Dios nos ha comunicado a nosotros.— Carta 10, 1897.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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